DELEGAR, es confiar el poder y la autoridad legitima, es responsabilizar a los colaboradores y supervisarlos, es mantener su total responsabilidad, durante el proceso, al delegar una tarea se delega autoridad, más no se delegan responsabilidades.
La delegación es un medio de gestionar el tiempo, resulta ser una gran herramienta para formar y motivar a los colaboradores.
Dentro de las etapas para una correcta delegación se identifican cinco fases que son:
- Realizar una selección precisa de las tareas que se van a delegar.
- Realizar un análisis de selección del mejor candidato para el desarrollo de la labor delegada, esto teniendo en cuenta las características de la tarea, de la persona y sus objetivos.
- Se deben definir los objetivos y los resultados que se esperan lograr.
- Se debe supervisar el desarrollo de dicha tarea y al mismo tiempo se debe tener una mente abierta a cambios de último momento.
- Evaluar con el delegado tanto los resultados como el proceso de delegación.
Dentro del análisis y la selección de las tareas que se pueden delegar están las que ocupan mucho tiempo y no son representativas en la organización, también las que solo puede realizar un responsable.
Son varias las características de los candidatos en quienes se puede delegar una tarea, pero son la aptitud y la buena competencia las que sobresalen a la hora de definir a quien delegar.
Actualmente se encuentran cuatro tipos de delegación, los cuales son:
1. CONTROLADOR: Son del tipo que desean que las tareas se realicen y se lleven a cabo tal cual está estipulado en su plan de acción, muy detallado y como hacerlo en cada proceso, con la tendencia a "no explicar el por que de las cosas".
2. ORIENTADOR: Estos supervisan de cerca pero son menos controladores, explican como desarrollar la actividad paso por paso y siempre están dispuestos a ayudar, aún si el orientador lo considera pertinente. Para este tipo de delegación, el colaborador siempre se va a sentir más responsable y su tendencia será a involucrarse más en la actividad delegada.
3. CONSULTOR: Estos dejan un gran margen de libertad a sus colaboradores, definen la tarea y solicitan las ideas y el apoyo del colaborador sobre como realizarlas. Estos están siempre dispuestos a apoyar la actividad, siempre que el colaborador lo solicite, el apoyo que estos prestan es de tipo "reactivo".
4. COORDINADOR-DELEGADOR: Estos ofrecen indicaciones generales y permiten que su colaborador se encargue de realizar los pasos de la tarea de forma más específica y detallada, se controla sobre el grado de autonomía en la realización de la tarea y las condiciones de delegación. En este caso, no se espera tener que ofrecer su apoyo en la ejecución de la tarea delegada.
Es pertinente elegir el estilo de delegación a utilizar, según las competencias y motivación de la persona que ha sido seleccionada.
Se deben establecer los parámetros de entrega de la tarea, se deben comunicar con precisión los objetivos de la tarea delegada y el nivel de exigencia en cuanto a resultados y la manera de evaluarlos. Es necesario ofrecer los recursos necesarios, responsabilidades, el nivel de autoridad delegada, plazos de realización y definir un sistema de asistencia y apoyo.
Al implementar un seguimiento, se debe establecer la implicación directa de todas las relaciones, exigir la entrega de informes escritos y orales, establecer una política de "puertas abiertas", realizar seguimiento por medios informáticos, y definir reuniones de avance.
En el momento de realizar la evaluación de la tarea delegada, se deben tener en cuenta algunas preguntas que pueden aportar en el resultado final de la evaluación, como: Se han logrado los objetivos???, los resultados obtenidos son coherentes con los esperados???, el rendimiento está en el nivel previsto???, los medios previstos fueron suficientes???, se respetaron los plazos???, se ha respetado el sistema de seguimiento???, a podido aportar la ayuda que se esperaba de usted???.
Un abrazo para todos!!!
Que buen artículo, me recuerda algo...
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